CLAUDIA DAMACENA
Once años corriendo, una primera carrera entre trote y caminata y un rato para ella después del trabajo.
“Ese día troté, caminé, pero llegué.”
La constancia vino después
Empezó saliendo a trotar y después se anotó en su primera carrera. Ese día caminó y trotó hasta completar el recorrido. Desde entonces fue poniéndose nuevos objetivos.
Pero correr no se convirtió en una rutina de un día para el otro. Al principio lo hacía por períodos: participaba en alguna carrera y después retomaba.
“Creo que lo que más me costó al principio fue encontrar la constancia que tengo hoy”, cuenta.
Con los años fue haciéndole lugar al running. Hoy, después del trabajo, salir a correr es su momento para despejarse y disfrutar.
“Para mí es mi terapia, mi momento de disfrute después de un día de trabajo.”
Le gusta entrenar, competir y superarse. Cuando le preguntamos qué disfruta más, destaca algo: vivir este deporte con su grupo y su familia.
Para quien todavía está buscando una actividad, su consejo es probar: “No importa la distancia, el tiempo ni el nivel. Cada uno puede encontrar su propia forma de disfrutarlo.”
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