RAQUEL FACCIO
Empezó a correr por una amiga, para desestresarse y cuidar su salud. Lo que más le costó fue seguir cuando una vocecita le decía que eso no era para ella.
Cuando la cabeza pedía parar
Al preguntarle por sus comienzos, recuerda lo que pensaba mientras corría: que tenía que parar, que eso no era para ella. Superar esa vocecita fue lo más difícil del principio.
Hoy, lo que más disfruta llega al terminar: esa sensación de no poder creer lo que acaba de hacer.
También fue notando cambios en cómo se siente. Cuenta que correr está haciendo una diferencia en su salud mental.
Me siento más tranquila, me siento más feliz.
Que pruebe. Ella también lo pensó.
A quien quiere empezar, pero piensa que correr no es para él, le diría que pruebe. Ella también lo pensó.
“Que empiece, que no piense que no es para él. Que yo también lo pensé.”